Ante la llegada del frío, toca preparar y proteger tu casa de las bajas temperaturas y así poder disfrutar de la calidez de tu hogar. Tener la casa climatizada te servirá para ahorrar energía y ayudar al medio ambiente. ¿Quieres saber cuál es el sistema de calefacción más adecuado para calentar tus estancias? Elegir el sistema más adecuado dependerá ,en gran medida, de la ubicación, la climatología, el aislamiento, el tamaño de tu casa y el número de habitantes. En este artículo te muestro los sistemas de calefacción que puedes encontrar en el mercado para mantener tu casa cálida y confortable.

Sistema de caldera de gas con radiadores de agua

Es una fuente de calor limpia y segura. Necesita una caldera de gas (natural, propano o gasóleo) conectada a un sistema de tubos por los que circula el agua; la caldera de gas calienta el agua y los radiadores emiten el calor. Es el sistema más utilizado en las viviendas españolas.

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Chimeneas de gas

Su instalación es sencilla, solo necesitan una salida al exterior, que no tiene por qué ser al tejado, puede ser a través de la fachada de la vivienda; basta con que el tiro sea, como mínimo, de diez centímetros. Hay dos tipos: chimeneas incorporadas o independientes (tipo estufa). Ambos tipos proporcionan una eficiencia de calefacción de hasta un 80%, manteniendo limpia la casa y contaminando menos que las de leña. Eso sí, se recomienda proteger la pared con un panel aislante.

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Emisores de calor eléctrico

Es un tipo de calefacción fija que funciona conectándose a la red eléctrica, no necesita instalación y se atornillan a la pared. Los radiadores eléctricos son programables y no generan gases ni olores ni resecan el ambiente. Puedes elegir entre:

  • Tecnología seca: proporcionan calor de una manera rápida, indicado para estancias que requieran calentarse al momento. Recomendable si vas a encenderlo menos de una hora al día.
  • Tecnología de fluidos: tardan más en calentar el espacio, pero tienen más capacidad para mantener el calor. Elige este sistema si vas a conectarlo alrededor de 2 a horas al día.
  • Tecnología cerámica: su calentamiento es más lento, pero el calor perdura más tiempo una vez apagado el emisor. Decántate por este sistema si lo vas a tener conectado más de cuatro horas al día.

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Chimeneas eléctricas
Este tipo de chimeneas combinan las propiedades decorativas de las de leña con la limpieza y la seguridad que ofrece el calor eléctrico. Las chimeneas eléctricas están recomendadas para estancias que no superen los 50 m2 y no necesitan instalación. Simulan la llama del fuego mediante una luces led, efecto del que puedes disfrutar sin hacer uso de la calefacción. Puedes colocarlas en cualquier estancia con un enchufe con toma de tierra, no necesitan salida de humos y tampoco generan residuos ni emiten gases. El consumo es muy bajo, ya que solo utilizan una o dos lámparas de 11w o, en todo caso, luces LED. En el modo calefacción, al ser de 1000 a 2000 W como máximo, el consumo es el mismo que puede tener un radiador eléctrico de potencia similar. Hay modelos insertables para una chimenea existente o de obra nueva y algunas llevan mando a distancia.

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Chimeneas de bioetanol

Han supuesto una revolución en el diseño de interiores; no solo como fuente de calor, sino como un recurso decorativo muy versátil. Puedes colocarlo en cualquier sitio, ya que no necesita ni salida de humos ni ninguna instalación especial. Emplea el alcohol biológico, que no contamina ni genera olores ni necesitan mantenimiento. Este alcohol es producido a partir de productos agrícolas (maíz, patatas, trigo, etc). Son portátiles y limpios.

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Estufas de pellets

Es una de las fuentes de calor más sostenibles y limpias. Los pellets (aglomerados de serrín y virutas prensadas) utilizan un combustible 100% renovable. No contaminan y, con solo una carga, pueden generar calor durante varios días. Necesitan salida de humos y conexión eléctrica. Una gran ventaja es su bajo precio en consideración con otros tipos de combustibles, lo que supondrá un gran ahorro.

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Suelo y techo radiante
Cada día se va extendiendo el sistema de calefacción por suelo radiante. Bajo el pavimento se esconde una instalación de tuberías ocultas por las que circula agua a temperaturas elevadas, producida generalmente por una caldera. Proporciona un calor agradable y uniforme, sin resecar el ambiente y permitiendo ahorrar en el consumo de calefacción entre un 10% y un 30%. Un inconveniente es el elevado coste de la instalación, pero eso no quita que sea uno de los sistemas más eficientes del mercado calefacción/frio.

Respecto al techo radiante, se instalan tubos y difusores térmicos en un falso techo y la emisión de calor se produce mediante infrarrojos. La diferencia está en que la instalación del techo radiante es más sencilla que la del suelo. ¿Cómo te decantas por uno u otro? Piensa que la calefacción por suelo radiante es rentable cuando se instala en obra nueva o aprovechando la reforma general de la casa. En cambio, la instalación del techo radiante se realiza con el mínimo de obra y aporta un aislamiento acústico adicional, además de necesitar poco mantenimiento.

Bomba de calor
Te permite tener calefacción y aire acondicionado en un solo aparato. Es un sistema eficiente energéticamente, ya que su consumo es más reducido. Básicamente, hay dos tipos de bombas, según de donde tomen el calor (o el frío): bombas de calor de aire y bombas de calor geotérmicas. Estas últimas son las de mayor eficiencia energética, pero también es mayor su coste de instalación.

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Recomendaciones a tener en cuenta

  • La temperatura ideal para tu casa en invierno es de 19-21ºC. Bájala por la noche a 15-17ºC. Piensa que el consumo de energía se incrementa en un 7% por cada grado que subes.
  • Purga tus radiadores un vez al año y procura hacerlo antes de que llegue el frío.
  • Es importante que te fijes en la etiqueta energética a la hora de comprar. El color verde y el símbolo A+ distinguen a los equipos que consumen menos energía.
  • Asegúrate de que tu casa esté bien aislada. Evitar las filtraciones de aire a través de las ventanas te permite conservar el calor. Instala burletes en las puertas y ventanas para evitar el paso del aire. Te permiten ahorrar un 30% de energía.
  • Ventila la casa a primera hora; con 10 minutos son suficientes para airear una habitación. Aprovecha la luz solar y, por la noche, cierra las persianas y cortinas para mantener el calor.